29.9.11

Más de tres meses después

Más de tres meses después, muchas cosas han cambiado.

Llevo casi un mes en Moscú. La vida aquí es dura, y eso que aún no ha llegado el frío de verdad. Finales de septiembre y estamos entre 5ºC y 10ºC. Pero dentro de los edificios hay que ir en camisa de manga corta por el calor. Ya se ha encendido la calefacción, así que en el apartamento se está más que caliente. Prácticamente hay que dormir con la ventana abierta. Lo cual no sería un problema si no hubiera mosquitos. Así que me asalta la duda de si conectar el aire acondicionado con 5ºC en el exterior. Extrañas dudas.

Muchas cosas han pasado en estos últimos tres meses.

Algunos se han ido. Para siempre.

Otros desaparecieron y aún no han vuelto. Veremos si vuelven.

Otros quedaron atrás. Quizás los vuelva a encontrar algún día.

Una se alejó y luego se volvió a acercar. Aunque esté lejos, sigue cerca. Y sin embargo, no puedo evitar pensar que sin ella estoy vacío y con ella estoy lleno de rabia. Veremos.

Y la mayoría de los que estaban siguen ahí. Y seguirán ahí.

Gracias por estar ahí.

21.6.11

Hijoputismo

Hijoputismo: dícese del tratado de l@s hij@s de puta. También aplicable a la forma de gobierno existente en muchos países en el siglo XXI.

El hijoputismo se presenta en muy diversas formas en los seres humanos. Si inicialmente se creía que se trataba de una condición física hereditaria, concretamente por línea materna, en los últimos años se ha descartado este origen y se ha definido como un problema mental básico. Este hecho confirma la sabiduría popular que afirma que un@ puede ser un@ hij@ de puta aunque su madre sea una santa.

El hijoputismo puede aparecer tanto en los hombres como en las mujeres, jodiendo a todos por igual. Sus manifestaciones abarcan un amplio rango de hijoputadas, de las que comentaremos sólo algunas debido a las limitaciones del texto.

Una de las formas básicas se conoce con el acrónimo NPELD, compuesto por “No Pensar En Los Demás”. Esta forma se aprecia constantemente en las carreteras de gran parte del mundo. Aquellos afectados de hijoputismo NPELD serán los que abren la puerta del coche sin mirar, el que cambia de carril delante de ti sin poner el intermitente, el que pega un frenazo de tres pares de cojones delante de ti…o el que no lo pega detrás de ti. Son fáciles de reconocer: en la mayoría de los casos, la víctima final del hijoputismo gritará “Hij@ de Puta” en el momento en el que el afectado muestre síntomas de NPELD.

Un estado más avanzado de hijoputismo sería el NT2DDF. Estas siglas impronunciables, hasta el punto de que se suelen reducir a un simple NT2, provienen de “No Tener 2 Dedos De Frente”. En este caso, el afectado de hijoputismo se manifiesta como un verdadero inútil en prácticamente todo lo que hace. Sin embargo, los efectos de su hijoputismo no le afectan a él directamente, sino a los que están a su alrededor. Entra dentro de esta clasificación el que se deja el trabajo a medias antes del fin de semana cuando sólo tú puedes terminarlo, aquél que intenta subir al avión con una maleta que se debería facturar como equipaje especial, o el que se deja la alarma del coche activada toda la noche. En estos casos, aunque por el nombre pueda parecerlo, el reconocimiento del afectado no suele poder realizarse por vía facial. Sin embargo, los síntomas serán visibles al poco de conocer al afectado de NT2: no suelen pasar más de 10 minutos sin realizar acciones que no haría nadie con dos dedos de frente.

No quisiera terminar esta introducción sin comentar uno de los más altos grados de hijoputismo: el iHDP o “Inteligente Hij@ De Puta”. En estos casos, no suele detectarse a la primera los efectos del síndrome. Al contrario, este puede encontrarse en especímenes que parecen las más bellas personas y que suelen mostrar un alto nivel de inteligencia. Puede permanecer en estado latente durante mucho tiempo, mientras el iHDP gana la confianza de su víctima. En muchos casos, el iHDP suele ser detectado por los allegados de esta, incluso durante el periodo de incubación. Sin embargo, puesto que los efectos no son evidentes, la víctima no suele hacer caso de sus allegados hasta que las consecuencias llegan a una masa crítica, o masa hij@ de puta, también conocida como LDMT o “Límite De Mierda Tragable”. Una vez sobrepasado este LDMT, el afectado de iHDP se mostrará ante la víctima como mentiroso, carente de empatía, ocultador de la verdad, tramposo y sobretodo, manipulador. La explosión subsiguiente suele propulsar al iHDP muy lejos de su víctima (o al revés), habitualmente con funestas consecuencias para ambos.

Pero qué a gusto se queda uno…

Nota: cuando se me ocurrió la idea para este post, pensé que el hijoputismo no estaría recogido en Internet. Inocente que es uno… Existen varias webs dedicadas al tema. He evitado leerlas como información, así que cualquier parecido será pura coincidencia.

27.5.11

Asqueado

Esta tarde volvía de viaje con una compañera de trabajo que me contaba que una amiga suya iba a presentarse a las pruebas para hacerse gendarme. Esto me lo decía después de mostrarme un sms suyo, cargado de faltas en francés que no cometería ni yo. Yo le comentaba que efectivamente la inteligencia brillaba por su ausencia en la policía, y le hablaba del caso en Catalunya: cómo teníamos altas expectativas de que los mossos serían una policía bien formada, con una educación, capaces de ayudar a los ciudadanos en vez de joderlos. Al fin y al cabo, se trataría de una policía catalana…Y cómo al fin y al cabo nos habíamos dado cuenta de que en realidad seguían jodiendo al ciudadano igual, pero en catalán.

Llego a casa y leo en los comentarios de mis amigos de Facebook que los mossos han vapuleado a los manifestantes de plaza Catalunya. Y no puedo por más que asquearme. Más aún cuando se trata de una protesta pacífica y cuando los energúmenos del Govern justifican semejante agravio por la final de la Champions. Pongo la televisión española internacional y… resulta que no es la noticia principal. La gentuza de la televisión pública, la que pagáis todos, nos habla de cómo los varones del PSOE han decidido llevar a Rubalcaba a la hoguera de las próximas elecciones. De entrada, me la suda. En segundo lugar me la rempampinfla. En tercer lugar, me alegro. Así aún existe la opción de que dentro de 5 años Chacón tenga alguna oportunidad. Pero es indignante cómo la han hecho callar los desgraciados que han conseguido acabar con el crédito de los socialistas en pocos años.

Dan asco, mucho asco.

121 heridos en la Plaza Catalunya. 121 mártires que han creado los desgraciados de CiU. 121 ejemplos de lo que la derecha puede proporcionar a nuestra sociedad: palos. No había sido suficiente con los recortes en la sanidad o en la educación, sino que tenían que seguir demostrándonos que son la misma derecha de siempre en todos los ámbitos. Y me pregunto dónde están los que se quejaban cuando los mossos estaban dirigidos por Saura. Y que me expliquen si él hubiera sido capaz de enviarlos a hacer lo que han hecho esta mañana.

Asco, mucho asco.

Esto no ha hecho más que empezar. El PSOE ha acabado personalmente con todos los sueños de la izquierda de los últimos años, gracias a su bipolarización de la escena política. Un PP que no ha hecho NADA en la oposición puede hasta obtener mayoría absoluta en las próximas elecciones generales. Y agarraos que vienen curvas. Pensad simplemente en los últimos años de la década de los 90 y los primeros de los 2000, con el PP en Madrid y CiU en Barcelona. Yo me pongo a temblar sólo de acordarme. Aquellos tiempos de ETTs, de decretazos, de pactos con los “movimientos vascos de liberación”, de provocaciones de Aznar y sus secuaces en sus visitas a las universidades catalanas, de prepotencia y tiranía, de burbuja inmobiliaria, de guerras con las que no está de acuerdo un 90% de la población, de mentiras…

¡Qué asco!

Acaba de terminar el circo de las elecciones municipales y ya empiezan los payasos a preparar su próxima actuación. ¡Acabemos con esta basura de una vez! Con tanto asco como nos están dando, ¡vomitemos lo que pensamos realmente! A los que se atrevan, haceos escuchar en las calles, con vuestros amigos, conocidos, compañeros de trabajo o de estudio. A los que votan a la derecha: gracias por recordarnos quiénes somos, qué queremos y contra qué estamos. Y a todos los que tengan derecho a voto, olvidad el voto útil; TODOS los votos son útiles. Si sois de izquierdas, votad a los partidos de izquierda, no a los payasos que nos hacen un circo al inicio de cada telediario. Dad una oportunidad a aquellos que no la han tenido hasta ahora. En vuestras manos está decidir si la oposición que habrá durante 4 años va a dedicar su tiempo a esperar que el gobierno se queme para tener una oportunidad de tomar el poder o si va a estar tocando los cojones durante esos 4 años para recordarles que hay un pueblo que elige a sus gobernantes, no unos clientes a quienes hay que convencer para que les voten.

3.5.11

El momento de mayor stress

Recuerdo cuando empezamos a entrenar a fútbol americano en la escuela. Pasamos varios meses (¡casi todo el año!) entrenando sin protecciones. No es que fuéramos salvajes, más bien al contrario, nos dedicábamos a aprender la técnica básica y la teórica. Eso nos hizo entender el juego de una forma mucho más profunda que otros jugadores de aquella época en nuestro país. Entendíamos de dónde venían los movimientos básicos y por qué debíamos mantener una u otra posición en el campo. Aquellas sesiones de video donde nuestro entrenador nos enseñaba a tener una visión global de las jugadas resultaron impagables con el paso de los años.

Una de las frases que recuerdo de nuestro entrenador fue que cuando tenías un partido no dormías ni la noche de antes, ni la noche de después. La noche de antes no dormías porque te la pasabas pensando en qué iba a pasar durante el partido, lo que tenías que hacer, rememorando aquella jugada que no te salía en los entrenamientos o pensando en aquél tipo al que le ibas a hacer pagar lo que te hizo en el último partido. La noche de después no dormías porque, básicamente, te dolía todo.

Lo de la noche de después era innegable. Por eso era mucho mejor jugar en sábado: al menos podías salir de fiesta y pillarla grande para dormir plano. Si jugábamos en domingo estábamos jodidos. Al día siguiente había que ir a clase o a trabajar y la semana empezaba de forma muy dura.

En cuanto a la noche de antes… bueno, dependía un poco del tipo de partido. Pero jugábamos tan pocos partidos al año que casi todos eran importantes. Y sí que es cierto que repasabas muchas cosas en la cabeza antes de irte a dormir. A partir de ahí cada uno sentía los nervios a su propia manera, con mayor o menor nivel de stress.

Sin embargo, hay un momento en un partido de fútbol americano que, para mí, representa el mayor stress jamás sentido durante toda mi vida. Aun habiendo estado en situaciones complicadas, donde un paso en falso puede ser fatal, física o psicológicamente, ninguno de esos momentos ha superado al segundo anterior a un kickoff.

Explico el término para los no iniciados. Se trata del saque en un partido de fútbol americano, el equipo que va a defender se dispone a chutar la pelota para que el equipo contrario la retorne. El chutador se encarga de colocar el balón en su sitio, mientras diez cazadores se despliegan sobre la línea marcada por el balón. La misión de esos cazadores es atravesar el campo tan rápido como sea posible con un único objetivo: placar al que lleve la pelota.

Para entender un poco más el stress, imaginad que sois una persona normal, que se levanta una mañana cualquiera. Tomáis vuestro desayuno, cogéis vuestro coche y os desplazáis al campo de fútbol donde jugaréis el partido. Allí calentáis, os vestís con vuestras protecciones y os pegáis un poco para calentar. Aunque te pegues con tipos grandes, estos placajes se realizan con una carrerilla de, a lo sumo, 5 yardas (unos 4,5 m). Pasas un tiempo mentalizándote, hablando con tus compañeros, repitiendo jugadas, concentrándote. La tensión va en aumento y muchas veces acabas gritando o dándote golpecitos con tus compañeros para ayudar al ambiente. Después de estos golpecitos, el cazador se alinea para el kickoff. A continuación, tendrá que atravesar unas 45 yardas (unos 40 m) a toda velocidad, esquivando a salvajes de 120 kg, para lanzarse con todas sus fuerzas contra un tipo que lleva también unas 20 yardas (unos 18 m) de carrerilla. Apreciad la belleza del instante…

Pues bien, ese es el momento de más stress. Los siguientes kickoff te van a dar igual, porque ya te has pegado. Pero en ese instante, justo cuando oyes los pasos del kicker acercándose a la pelota, un sudor frío pasa siempre por tu frente. Sabes lo que va a pasar, pero ya no puedes hacer nada para cambiarlo. Al contrario, cualquier paso atrás significará un dolor mucho mayor y, en algunos casos, hasta una lesión. Así que no tienes más opciones que afrontarlo. Te lanzas a correr hacia delante, pones tu visión en el objetivo y dejas de pensar: solo reaccionas y actúas. Tu cuerpo y tu instinto toman el control. La suerte está echada.

En fin, hoy me siento como el día antes del partido. Tengo nervios, repaso las jugadas con mi mente, pero creo que podré dormir. Y mañana, justo antes del kickoff, sé como me voy a sentir. Porque ya lo he sentido antes. Y aunque sea una sensación indescriptible, aterradora, estresante… te hace sentir vivo.

Solo espero que no me hagan ni un touchback ni un touchdown de retorno…